HABÍA UNA VEZ UN CIRCO: LOS MEDIOS Y MARTA DEL CASTILLO

febrero 22, 2009 at 6:47 pm (Deontología periodística) (, )

A pesar de todo lo que nos a tocado ver hasta ahora, los medios se esfuerzan para impresionarnos una vez tras otra. Este  sería un esfuerzo encomiable sino fuera porque a veces se orienta a escarbar en el sufrimiento de los demás para poder ofrecernos a nosotros, el insaciable público, el morbo “que tanto deseamos”.  De esta forma, en absoluto podría extrañarnos que las desapariciones de niñas se conviertan en la mejor materia prima para “hacer información”.

Hace 16 años el Crimen de las niñas de Alcasser conmocionó a la opinión pública. Algún visionario de la televisión tuvo la brillante idea de explotar la tragedia y convertirla en un espectáculo público. En aquel entonces Nieves Herrero (“De tú a tú”) y Paco Lobatón (“¿Quién sabe dónde?”) rivalizaron por eclipsar a una audiencia quizá sensible e inteligente, pero hechizada por el morbo y la intriga. Entre los dos programas se sumaron 17 millones de espectadores. Este fue el infeliz nacimiento de la telebasura.

La desaparición de Marta del Castillo ha revivido en la memoria de aquellos  a los que se nos revuelve el estómago con semejante ultramarillismo sin escrúpulos, el fantasma del “espectáculo de Alcasser”. Desde el principio los medios se volcaron con el caso: cobertura amplia, difusión de la imagen de la menor en pro de facilitar su localización… Todo con buena letra y respaldado por el deber social. Pero desde que se hiciera pública la confesión de Miguel Carcaño, ex novio de la chica y presunto asesino, prensa, televisiones, medios digitales, etc., se lanzaron en una carrera ciega desplegando toda su artillería pesada.

Los carteles con la imagen de la desaparecida inundaron Sevilla y los medios de comunicación

Los carteles con la imagen de la desaparecida inundaron Sevilla y los medios de comunicación

Marta del Castillo protagonizaba especiales informativos en periódicos nacionales, medios andaluces, seguimientos minuto a minuto en Internet, debates en magazines… Todo era poco para reclamar la atención de una audiencia volcada con el caso. Una diferencia fundamental entre la forma de cubrir los acontecimientos en los noventa y la manera en la que se hace ahora es que antes los medios tenían que acercarse directamente a las personas pero ahora la mayor parte de la gente desarrolla una parte de su vida privada en la red. Las redes sociales como el Tuenti se convierten en un auténtico escaparate de acceso, en teoría, limitado. Pero los límites y la tecnología son dos frentes en constante batalla y claro está, tampoco las barreras del Tuenti iban a ser inviolables.

De esta forma, las imágenes y las conversaciones que Marta y sus amigos, incluidos el asesino confeso y sus supuestos cómplices, han sido difundidos por medios de comunicación de todo tipo (desde las televisiones hasta las ediciones digitales de la prensa nacional). Esto supone no sólo una violación de la legalidad respecto a Tuenti sino también respecto a los derechos de privacidad de los afectados, mayores y menores de edad. En mi opinión, el sentido oportunista ha cegado momentáneamente a los profesionales de la comunicación haciéndoles olvidar la diferencia entre “información en la red” e “información pública en la red”. Digo momentáneamente porque la mayoría se apresuraron a retirar dicho material y lamentar el tratamiento que se estaba dando al caso de Marta del Castillo. Para otros sin embargo, las cifras de audiencia pueden justificarlo todo:

Tras el caso de las Niñas de Alcasser la opinión pública tomó conciencia de la necesidad de imponer una serie de reglas del juego con el objetivo de, sobre todo,  proteger los derechos de los menores de edad. De poco sirve la legislación si vamos a seguir encontrándonos espectáculos dantescos en televisión como esta entrevista a la menor que es actualmente la novia de Miguel Cañadas (con la utorización de la madre, sí, sí, no lo olvidemos).  No es que Telecinco se haya caracterizado nunca por su escrupulosidad a la hora de tener que atraer a la audiencia pero Ana Rosa Quintana en “El programa de AR” y Nacho Abad en “Rojo&Negro” rompe con todos los límites del código deontológico periodístico (ver pdf).

Podemos indignarnos con los invitados, con los telespectadores que deciden sintonizar el canal, con el pirata informático que crackea la información del Tuenti, con el empresario que busca audiencia a cualquier precio, etc., pero quienes de verdad tienen una responsabilidad social, un deber profesional que se presupone, son los periodistas. Hoy no cabe mirar hacia otro lado. Si eres periodista o si pretendes actuar como tal, debes atenerte a las reglas del juego.

Fuentes:

16 años después de las ‘niñas de Alcàsser’, todo sigue igual en los medios – Edu Sánchez en Soitu.es

Demasiado jóvenes para el plató –  I. Gallo/R. G. Gómez, EL PAÍS, 19/02/2009

Asesinato de Marta Castillo – cobertura de Rojo y Negro en Telecinco.es

Información responsable – Opinión en ABC.es

‘Respeto’ y ‘protección’ para los menores ligados a la muerte de Marta del Castillo – Llamada a los medios por parte del defensor del menor andaluz en EL MUNDO.ES

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